North Goa (de Arambol a Anjuna)

Nos trasladamos a los años 70. Por todos lados vemos hombres y mujeres con anteojos redondos, pelo largo y cintas en la cabeza. Símbolos de la paz por donde miremos y comunidades de hippies bailando o fumando sentados en la playa.
Sin duda este es el lugar sagrado para los hippies, el lugar que deben visitar al menos una vez en la vida, como la Meca para los musulmanes o Pushkar para los hindúes.
Goa es una región chiquitita al sur de la India ubicada en la costa oeste. Tiene unos 80km de largo y muchas playas muy distintas una de otra.

Goa es el destino favorito de los rusos. Por todas partes hay familias de rusos y carteles escritos en ruso en restaurantes y tiendas. Incluso tienen un vuelo directo desde Moscú a Goa.
Esta región fue colonia portuguesa y no sufrió las consecuencias de la guerra de la independencia como otras regiones. En su capital, Panjim, se puede ver la arquitectura portuguesa en sus calles. Todas las casas son amarillas con marcos de puertas y ventanas morados. Muy bonito!
Goa debe ser una de las regiones más católicas del país junto con Kerala. Cuando llegamos, el 1 de enero en la noche, vimos estrellas iluminadas colgando de todas las casas, pesebres y árboles adornados en todos lados y carteles brillantes que decían Merry christmas en las ventanas de las tiendas. Es agradable dejar de ver por unos días dioses con cabeza de elefante y 8 brazos.

El tren llegaba hasta Margao, una ciudad al sur de Goa, pero nosotros nos bajamos en Thivim porque queríamos quedarnos en el norte. Aquí hay taxis de prepago y autorickshaws, pero para ahorrar decidimos irnos en bus. Una micro llena de hombres y mujeres muy distintos a los del Rajasthan. El taxi a Vagator costaba unas 600 rupias. Nosotros nos fuimos en micro hasta Mapusa (hub para todo el transporte del norte) por 10 rupias y otra micro hasta Vagator por 20.

Vagator

Vagator debe ser el pueblo más tranquilo y más chico del norte de Goa, pero tiene un par de bares donde tocan dj’s internacionales casi todos los días y una oferta culinaria de lo más selecta. La playa de mini Vagator está rodeada de palmeras y tiene tallada en una roca gigante la cara de Shiva.
Nosotros nos quedamos en la calle principal, al lado de Fatima’s place en la casa de dos viejitos cristianos, Javier y Rita. Ibamos todas las mañanas a tomar desayuno al restaurant de al frente (moon dance), donde ya nos conocían y arrendamos una moto con la que recorrimos todas las playas del norte. Eramos prácticamente locales.

De norte a sur tenemos:

Arambol

Arambol: el paraíso de los hippies. Llegaron aquí a fines de los 60 y no se fueron más. Son fanáticos de las fiestas reggae en la playa a las que llega gente de toda la región. El pueblo consiste en una calle llena de comercio a ambos lados, donde hacen tatuajes, rastas, venden bombachos, zapatos hechos a mano y todo tipo de artesanía. La playa es un mundo aparte. Al ir paseando se ven personas de todo tipo, cada uno en su mundo, en su universo paralelo, sin importarles que pasa a su al rededor. Algunos se bañan en el mar sin ropa, otros bailan solitarios al ritmo de las notas creadas por su cabeza, otros meditan con ojos cerrados, otros tocan tambores o hacen yoga. Un par toca una flauta de madera gigante mientras una mujer baila moviendo un aro en su cintura. Las vacas pasean, algunos artesanos venden pulseras y muchos se sientan en la arena a ver como se va el sol y escuchar el mar. Se forma un circulo donde un grupo toca percusiones y una mujer en el centro hace un baile totalmente improvisado y fuera de ritmo (está sintiendo la música, bailando lo que siente, no lo que escucha). Un grupo hace tai chi y un par de parejas acroyoga manteniendo el equilibrio. Podría pasar horas describiendo el espectáculo, pero hay tantas historias como gente en esa playa y sería muy largo.

Mandrem

Al sur está Mandrem. Una playa más tranquila con un par de restaurantes de playa y hamacas para echarse. Gente haciendo kitesurf en el mar y algunos aprendiendo a manejarlo desde la tierra.
A estas playas vienen hippies a quedarse largas temporadas. Abren su negocio, hacen clases de yoga, venden su artesanía y se sustentan hasta que tengan que volver.
Mutki, una cocinera originaria de Goa con la que hicimos una deliciosa clase de cocina, nos dijo: «Aramboool!?! That beach is full of crazy hippies doing crazy things!!»
Al parecer no sólo a los que vamos por primera vez nos llama la atención…

Anjuna

Después está Vagator y un poco más al sur, Anjuna. Anjuna es otro pueblo hippie, pero no es propiedad de los hippies, por lo que hay más turismo indio y más negocios indios vendiendo el clásico souvenir o la artesanía barata.

Restaurant donde cada «mesa» es un spot como el de la foto

Los miercoles es el gran Flea market de Anjuna, que abre sus puertas todo el día hasta las 7 pm y donde se juntan todos los vendedores de la zona, los hippies de Arambol y los vendedores ilegales de replicas de Adidas o Rolex. Es enorme y un poco caótico. De vez en cuando escuchamos la música típica de la zona, el Goa Trance, música electrónica de lo más playera y bastante seguido se nos acerca un negrito a ofrecernos marihuana, coca, ácido, éxtasis y una lista infinita de cosas que en la vida había escuchado. Nuevamente las vacas pasean entre la gente y los colores y la gente llenan de alegría el lugar. Nosotros fuimos dos miércoles seguidos!


Continuará…

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